El lado negro de las mujeres
Nunca visité la llamada “manosfera” o “machosfera” donde se congregan milloncitos de varones a odiar y denigrar a las mujeres. En Netflix aguanté pocos minutos. Como socialista liberal racionalista y laico, creo que el mundo es más libre y seguro donde más libres y seguras viven las mujeres.

Imagen creada con Stable Diffusion
Pero no tengo una idea de las mujeres, son miles de millones y no las conocí a todas. Tengo sí una idea mía de “la mujer” en la que es par del hombre, en bondad, mediocridad, generosidad, inteligencia, codicia, maldad. Cuando veo las imágenes de esos cientos o miles de mujeres iraníes todas de negro y cubiertas llorando a su ayatolá (en estos días para eso es mejor Al Jazeera) me estremezco, igual que cuando veo fotos de mujeres del tiempo de mi abuela vivando con adoración al Duce y todavía más histéricamente al Führer y más solemne y campechanamente a Stalin, Mao, Castro. Las mujeres fueron una columna vertebral de los totalitarismos en su veneración por el Líder Máximo. Es todo lo contrario de las mujeres iraníes desde el asesinato de la joven kurda Mahasa Amini en septiembre de 2022 con el movimiento Women, Life, Freedom (Zan, Zendegī, Āzādī en kurdo, de donde viene el eslogan). Como en el varón, en la mujer hay grises, blancos y negros.
Si es cierto, como leo por ahí, que hoy los 90 millones de iraníes se dividen en 20% (18 millones) que quiere la caída de la teocracia, 20% que la sostiene (18 millones) y 60% (54 millones) que sólo quiere bienestar económico, mi intriga va a esos 9 o 10 millones de mujeres iraníes en hijab negro, que apoyan a la teocracia fundamentalista islámica. Quieren seguir obligadas a cubrirse en público, ser subordinadas de los hombres de su familia, no estudiar ni practicar artes o deportes, no poder viajar solas, si les sale un hijo gay verlo preso o incluso ajusticiado (¡aunque curiosamente la teocracia admite y hasta cubre en parte la cirugía de cambio de sexo!) y ver a sus hombres cazando manifestantes con fusiles desde las terrazas, participando violentamente en el aplastante aparato represivo. No creo que la Guardia Revolucionaria Iraní las admita en los lugares de disparo de misiles y lanzamiento drones, pero ellas simpatizan con sus guerreros. Si en las alemanas ante Hitler había un evidente hipnotismo erótico, ante el occiso ayatolá sienten casto dolor filial o nepotil, en masa, en unísono, en negro. Unidimensionalmente.
Claro que están las otras bravas heroicas iraníes pero a quienes tengo miedo es a éstas, aunque jamás empuñen un arma. Tienen a sus varones para eso.

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