Días pasados, viendo noticias sobre los terremotos en Venezuela, escuché que un lugareño decía a propósito de construcciones que se desplomaron (no en La Guaira) que eso sucedió porque no [...]
Las describo así porque nunca en mi vida me sentí más fláccido, casi impotente. Y no porque ignore lo que está en juego, quizá también a causa de ello.