¿Israel es la tierra de los Yonah Schreiber o de los Yuval Harari?

Sobre Gaza, proporcionalnente, cayeron 20 veces más bombas que sobre Alemania en la SGM
Hace una semana, en Jerusalén, una cámara fija callejera filmó cómo un peatón judío, sin ningún motivo (como si pudiera haberlo, salvo en una mente fecal), empujaba por la espalda a una monja haciéndola caer de modo tal que podría haberse partido el cráneo con una piedra cercana. Tras su proeza, el judío siguió pancho su camino pero a los pocos pasos lo pensó mejor y volvió para patear a la monja, que aún estaba en el suelo. Se ve a un peatón que pasa y mira sin hacer nada y luego a otro que interviene en defensa de la monja. Que resultó ser francesa y estar en Jerusalén por sus trabajos arqueológicos. El agresor judío, que gastaba kipá y tzatzik (“la hilacha”) resultó llamarse Yonah Schreiber, de 36 años e ideas extremistas ultra ortodoxas, además de colono ilegal invasor de Cisjordania. La policía lo detuvo y aparentemente la justicia israelí lo está procesando, sólo porque la escena fue filmada y todo el planeta la vio. De lo contrario, como denuncian los cristianos en Cisjordania, al pateador de monjas no le hubiera pasado nada.

Yonah Schreiber
A mi modo de ver, es auto-evidente que Yonah Schreiber es un nazi judío. Si es que “nazi” todavía significa nacionalismo, creencia en la supremacía de una raza (aria o judía), hostilidad contra los judíos (o árabes o palestinos, o incluso cristianos), militarismo e inclinación totalitaria (que en Israel se observa en el intento, por ahora fracasado, de Netanyahu de someter la Corte Suprema al Parlamento y en la censura y desinformación sobre lo que hace Israel en Gaza, Cisjordania, Líbano y Siria, además de la ceguera moral colectiva).
El problema es que, una semana antes, un soldado israelí en el sur del Líbano acometió otro acto de nazismo, quizá insuperado por los propios nazis teutónicos originales: con una maza, mientras un comilitón lo filmaba, derribó y destruyó a mazazos un Jesucristo expuesto en el jardín de una casa de cristianos libaneses. Aquí también, Israel sólo actuó porque la foto se globalizó: no se publicaron ni los nombres ni los rostros de estos nazis circuncisos, pero se los condenó apenas a no combatir más en el frente y un mes de cárcel. Casi un premio.
No sólo los palestinos musulmanes sino también los palestinos cristianos son agredidos, escupidos y humillados cotidianamente por colonos invasores judíos nazis (aquí llamados colonazis) y no sucede nada, porque nadie los ve. Y la IDF (que no es ni en broma “el ejército más humanista del mundo”, como pretende) y el gobierno israelí no hacen nada, ya que son cómplices de estas agresiones cuyos líderes son esos repugnantes apologistas del terrorismo y colonazis de Cisjordania los ministros Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich del gobierno del imputado criminal de guerra Benjamin Netanyahu.
En marzo pasado, en el sur del Líbano, el sacerdote Pierre al-Rahi fue asesinado por un tanque del “ejército más humanista”: el tanque había disparado a una casa en el poblado cristiano maronita de al-Qlayaa y al-Rahi acudió a salvar personas entre los escombros. Entonces el tanque “humanista” disparó de nuevo y lo mató.
El 21 de abril pasado, un soldado del “ejército más humanista” mató de un tiro en la cabeza a Aws al-Naasan, estudiante de 14 años, en la puerta del colegio donde estudiaba. Enseguida, el mismo soldado mató a Jihad Abu Naim de 36 años, profesor de inglés y vecino del colegio. Esto ocurrió en medio de ataques de colonazis a escuelas y colegios palestinos. Al padre de Aws, Hamdi al-Naasan, ya lo había matado de un tiro por la espalda un colonazi en enero de 2019, mientras rescataba a un vecino herido.
Poco después del asesinato de Aws, colonazis atacaron y demolieron por entero con topadoras una escuela palestina apoyada por Reino Unido y Europa. Francia exigió a Israel una indemnización.
El 13 de abril, colonazis cerraron con alambre concertina la ruta que lleva de la aldea palestina de Umm al-Khair a una escuela palestina: los chicos ya no pueden ir más a su escuela. En Gaza, más de 600.000 escolares llevan ya tres años sin ir a la escuela. El “ejército más humanista” asesinó a no menos de 792 maestros y 18.639 estudiantes y destruyó todas las escuelas.
En julio de 2024, Ghassan Gharib Hussein Zahran, de 14 años, fue asesinado con un tiro por la espalda mientras jugaba con otros dos chicos palestinos por tres soldados del “ejército más humanista” que les dispararon desde cien metros, en la Cisjordania invadida por los colonazis.
En noviembre de 2025, en la ciudad palestina de Jenin, militares del “ejército más humanista” asesinaron a dos palestinos que estaban de rodillas con las manos en alto, desarmados. Los naziisraelíes de uniforme fueron filmados mientras lo hacían, está en Youtube.
Hay cantidad de filmaciones de los colonazis agrediendo a palestinos, impidiéndoles cosechar sus olivares y pastorear sus cabras, atacando personas y propiedades, quemando vehículos. No hay presos ni condenados y “el ejército más humanista” mira sin intervenir o interviene en favor de los colonazis.
En el pueblo de Jalud, una casa palestina fue incendiada recientemente. Los colonazis le habían bloqueado el acceso con rocas. Shadi, su propietario, dijo: “Estaban mi hermano y su familia, podían ser quemados vivos”. Mientras tanto, en Taybeh, al norte de Ramallah, los colonazis avanzan en su invasión de tierra palestina. El ministro colonazi Smotrich pretende cortar en dos a Cisjordania para que nunca exista Palestina.
La Unión Europea, junto a la Autoridad Palestina, acaba de lanzar un programa de apoyo a palestinos que sufren la violencia y terrorismo de lo que llama “colonos extremistas israelíes” (aquí, colonazis) en Cisjordania.
El jefe del Comando Central del “ejército más humanista”, el general de división Avi Bluth, se refirió a esta violencia cotidiana de los colonazis llamándola “terrorismo judío”.
“Otro genocidio tras los muros”, un informe del Euro-Med Human Rights Monitor, ratificado por la ONU y su secretario general (publicado el 12 de abril de 2026) afirma que la violencia sexual contra palestinos detenidos por Israel es una política estatal organizada. Ex detenidos testificaron violaciones, tortura sexualizada con objetos contundentes, mutilación genital y uso de perros en los interrogatorios. El 5 de julio de 2024 en la infame cárcel de Sde Teiman, cinco soldados de la Fuerza 100 apuñalaron a un preso palestino con un objeto punzante cerca del recto, le fracturaron costillas, perforaron un pulmón y provocaron desgarros internos: está todo en Youtube. El 12 de marzo de 2026, el “ejército más humanista del mundo” retiró todos los cargos contra esos patriotas.
En Wikipedia en inglés hay un largo y documentado artículo dedicado a las “comparaciones entre la Alemania nazi e Israel” (en Wikipedia español el artículo es mucho más breve). Sintetizando mucho, allí se lee que entre los primeros en acusar a un judío (Menachem Begin) de nazifascista estuvieron los judíos Hannah Arendt y Albert Einstein, en 1948. Que en la década del ‘80 el filósofo israelí Yeshayahu Leibowitz acuñó el término “judeo-nazis” sosteniendo que la continua ocupación militar de los territorios palestinos llevaría a la degradación moral de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), tal como hoy es notorio. En 2018, Noam Chomsky apuntó sobre la predicción de Leibowitz: “Creo que eso es lo que se está viendo en Israel”. El profesor de derecho internacional Richard Arens, hermano del ex ministro de defensa israelí Moshe Arens, comparó los asentamientos israelíes con el Lebensraum nazi: lo que aquí llamo Juden fur Lebensraum in Judäa und Samaria.
En un artículo de 2024 en el diario Haaretz, los académicos israelíes (y ex soldados del “ejército más humanista”) Nuphar Ishay-Krien y Yoel Elizur citaron a un soldado anónimo que sirvió durante la Primera Intifada, quien dijo: “Me sentía como un nazi… parecía que nosotros éramos los nazis y ellos los judíos”. En 2019, Yair Golan, general israelí y subjefe del Estado Mayor, comparó a políticos israelíes de derecha (ya imagina el lector cuáles) con los nazis y advirtió que, con el auge de la derecha israelí, la democracia de Israel podría acabar de forma parecida al acceso al poder de los nazis en Alemania. El ex ministro de defensa israelí, Moshe Ya’alon, publicó un tuit en X comparando la supremacía judía en Israel con el nazismo: “La ideología de la “supremacía judía”, que se ha vuelto dominante en el gobierno israelí, se asemeja a la teoría racial nazi”. Y se refirió a los colonazis como “pogromistas judíos”. En abril de 2026, Tamir Pardo, ex director del Mossad entre 2011 y 2016, declaró en la tv israelí que la violencia de los colonazis en Cisjordania “me recordó los sucesos que ocurrieron contra los judíos en el siglo pasado”. Hajo Meyer, físico y superviviente del Holocausto en Auschwitz, dedicó los últimos años de su vida a comparar el trato que Israel da a los palestinos con el de los nazis en Alemania. El historiador israelí-estadounidense Omer Bartov estableció una analogía entre la deshumanización de los enemigos por parte del ejército alemán bajo el nazismo y las actitudes mostradas por los jóvenes soldados israelíes en la guerra de Gaza de 2023. Y el ex primer ministro israelí Ehud Barak afirmó que el actual gobierno de Netanyahu está “infectado por semillas de fascismo”.
A fines de octubre habrá elecciones. El partido del imputado criminal de guerra Netanyahu sigue siendo el más votado: Likud desciende del partido Tnuat Haherut de Menachem Begin, que Arendt y Einstein y otros destacados judíos llamaron nazifascista. Sin embargo las encuestas no son del todo favorables a la coalición del criminal de guerra y sus ministros colonazis. En seis meses sabremos si los israelíes deciden volver al concierto de las naciones civilizadas o prefieren seguir siendo un Estado paria, menospreciado incluso por los estadounidenses, también los judíos.
Hasta ahora, las bestiales monstruosidades acometidas por Hamas el 7/10/23 tuvieron éxito: lograron transformar a Israel en una bestia monstruosa, al punto que el mundo simpatiza siempre más con Palestina.
