25. Los pueblos argentinos veinte años después

Su forma y arquitectura, salvo algún eventual edificio en torre, es la misma: trama ortogonal con la plaza (casi siempre San Martín) al centro, con iglesia, municipalidad y banco nacional o provincial en torno. Pero respecto a los pueblos de hace veinte años, hay algunas novedades que se reproducen con bastante continuidad desde Jujuy hasta Tierra del Fuego. A ciegas, se puede apostar que se verifican casi todas estas situaciones:
- En los últimos años se gastó una pequeña fortuna en proveer al pueblo de un desproporcionado acceso pavimentado e iluminado al mercurio o neón.
- La estación de ferrocarril no funciona más y allí hay un centro cultural, museo u oficina pública.
- El cine, si lo había, se transformó en una iglesia evangélica.
- El edificio más moderno, llamativo e iluminado del pueblo y punto focal de su vida social y cultural es el casino. También hay locales o kioskos de apuestas, quiniela y lotería.
- La estructura más alta es, por lejos, la antena de telefonía celular.
- Hay por lo menos un locutorio-ciber y si es pueblo grande, un cajero automático.
- Hay más de un boliche discoteca para jóvenes, que beben mucha cerveza y/o fernet con cola.
- Hay menos, o sólo una o ya ninguna estación de servicio. Pero si la hay, tiene cafetería y minimercado.
- Hay al menos una remisería, negocio de computación, café-restó con Wi-Fi, supermercado chino, lugar de comidas rápidas y delivery de sushi.
- Si es un pueblo rodeado por tierras sojeras, hay residencias bastante lujosas en las afueras o a lo largo de la avenida de acceso. Y en todo pueblo hay al menos un barrio de viviendas populares construidas por el Estado en los años K.
- Si es un pueblo con algún significado turístico, hay por lo menos un complejo de cabañas en las afueras.
- Hay una calle o avenida llamada Teniente General Perón, Eva Perón, Juan Manuel de Rosas, Pueblos Originarios y/o Néstor Kirchner.
- Está lleno de motos, motonetas, motitos y bicicletas y también se llenó de autos. En pueblo grande y en horas comerciales hasta puede haber problemas para estacionar en pleno centro.
- Si había una librería, desapareció tal como las canchas de paddle.
- Si sólo había una monopólica iglesia, ahora hay locales de la competencia evangélica.
- Si tiene un tamaño respetable, hay una feria o paseo de artesanos en alguna parte al menos un día por semana.
- En algún lugar público del pueblo hay Wi-Fi: los únicos pueblos realmente exóticos de nuestro país son los que no tienen ninguna etiqueta de Wi-Fi y donde a Internet sólo se accede, lento y caro, vía satélite.
- Las chicas de pueblo en su vestir son menos recatadas que hace veinte años y hay policía femenina en la calle.
- Un pueblo deja de serlo cuando tiene al menos un grafitero que dibuja garabatos al aerosol en los muros.
- Hay antenas de televisión satelital (privada, no pública como en Brasil) en todas partes.
