30. Feliz avivada

Navidad 2011. Durante la Nochebuena a eso de las nueve se cortó la luz en todo el barrio donde vivo con mi familia, en las afueras de Escobar. Fieles a cierto espíritu navideño, casi nos alegramos de que EdeKafka nos obligara a cenar a la luz de las velas: mis hijos pequeños adoraban los frecuentes cortes y apagones porque les permitía jugar con velas y los apartaba de las pantallas por un rato. No había energía doméstica, pero el alumbrado de la calle seguía funcionando. Entonces descubrí que mis vecinos al otro lado de la calle (ocupantes de un lote donde construyeron una casa de dos plantas) seguían disfrutando de luz e incluso titilaban las largas coloridas guirnaldas luminosas que habían colocado al frente, mientras se oía su aparato de música a todo volumen. Mis humildes vecinos ciertamente no poseían un generador de emergencia: estaban colgados del alumbrado. Así los que pagamos la energía pasamos casi una hora de Nochebuena a oscuras, mientras que los que la robaban disfrutaron sin molestias, ni un pudor de cerrar la llave de paso. ¡Feliz avivada y próspero año trucho!

