Angélica Zapata Alta Cabernet Franc 2003

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Para celebrar el cumpleaños de mi madre preparé un bife de chorizo a la Wellington que, modestia aparte, salió muy rico y descorché la botella del vino que titula estas líneas, recostada en casa a oscuras al fresco desde hace casi dos décadas. Sin cava ni nada. Mi primera sorpresa fue que el corcho saliera prácticamente entero, apenas quebrándose al final: puedo asegurar que es una rareza y sepa el lector que añejara vinos por décadas que no debe hacer como yo, sino cambiarlos por otros nuevos cada diez años.

Beber un vino de casi un cuarto de siglo transporta temporalmente un poco. Cuando esas uvas se cosecharon, yo estaba recorriendo en auto todas las bodegas de los países vitivinícolas sudamericanos para hacer la primera (y única) guía de vinos de América del Sur. Era todavía soltero y sin hijos. En los años siguientes me pasaron cosas, las más importantes tener a mis hijos Luca y Bruno y sobrevivir a un Cáncer de Capricornio. También publicar mi primera novela, Peronium. Y volver a recorrer de punta a punta en mi camioneta Isuzu Trooper toda la Argentina para relevar y escribir las Guías YPF.

En la página 45 de la edición 2009 de la Austral Spectator que el suscripto escribía, dirigía y editaba, el Angélica Zapata Alta Cabernet Franc salió a mitad de tabla entre nueve Cab Franc catados a ciegas por una mesa cinco catadores retribuidos por su trabajo catatorio*. Tuvo cuatro estrellas negras, “vino excelente”, por debajo de las cuatro estrellas rojas de un Trapiche Fond de Cave Reserva que fue finalista, de otros dos Cab Franc cinco estrellas rojas y del triunfador, con racimo rojo esdecir uno de los mejores 69 vinos del anuario, un Marcus Gran Reserva 2005. Relevo en esa tabla que el Angélica, con ya cinco años, era el más añejo de los nueve al tiempo de la cata: hubo dos 2004, tres 2005 y tres 2006.

En la página 78 del mismo libro reproduzco lo que escribí a partir de lo que apuntamos (yo cataba todos los días) en las fichas: “El Cabernet Franc Angélica Zapata Alta, púrpura de algo pesada capa alta muy fresca para su edad, es personal en su envío aromático con modesta sombra de roble, donde el frutado rojo se amalgama a un registro vegetal de pimiento morrón asado y un especiado leve; en boca ataca dulce y muy bien balanceado en acidez, cargado de jugoso sabor frutal, de bello y pleno cuerpo medio, con taninos maduros y activos, y final largo y agradable: delicioso vino que parece refrescado con un toque de cosecha más reciente y si no, una cosecha de superlativa perdurabilidad.”

El vino aparece también en la página 225 dedicada a “Las Sorpresas” como uno de los tres Cab Franc listados. En la edición 2006 del anuario, la cosecha anterior (2002) de la misma etiqueta obtuvo igual puntaje y una positiva descripción que ahorro al lector.

Lo que escribí en mi teclado sobre la cosecha ‘03 que estoy bebiendo fue más o menos en esta época del 2008 (¡el año de la agrorebelión a los Kirchner!) y esta noche me hace el efecto de un bonito pero insignificante mensaje echado en una botella al océano del tiempo. Al olfatear y saborear una última copa de una botella hermana de aquella, no encuentro un pepino de todo ese relato catatorio de arriba. Hace dieciocho años nadie podía anticipar que este vino ahora sería al olfato como un jarabe antiguo rojo y dulzón, con una plenitud también rojodulzona en sabor y materia para quedarse en boca como un licor suave, boscoso, mermeládico, otoño-invernal. Tan amalgamado que no se puede decir mucho más. Un néctar para beber de a sorbitos, como dándose golpecitos de toc toc veintitrés años en la cabeza. Mucho tiempo para ambos, vino mío.

* Es imposible saber quiénes estuvieron aquél día (las catas a ciegas duraban bien un par de meses de lunes a viernes) pero entre los catadores de aquella edición estuvieron Santiago Abarca, José Luis Belluscio, Jorge Bourdieu, Carolina Etcheverry, Raymundo Ferraris, Cecilia Gadea, Joaquín Hidalgo, Alejandro Iglesias, Agustín Lanús, Daniel López Roca, Karla Lorenzo, Dan Perlman, Andrés Rosberg y Adrián Vilaplana. Entre cuatro de ellos y el suscripto se obtuvo el puntaje y comentario del vino, con sommelier Adolfo Vázquez, en sala de catas de la Escuela Argentina de Vinos.
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