Norman Mailer y la película porno de un millón de dólares
No es más que una anécdota curiosa, que aparece en Wikipedia en inglés, en la biografía de Norman Mailer, bien al fondo de una larga entrada.


Norman Mailer
Gloria Leonard
Un párrafo describe el asunto de marras entre Gloria Leonard (entonces célebre y cuarentona actriz porno y directora de la exitosa revista erótica para varones High Society, hebrea nacida en el Bronx en 1940 como Gale Sandra Klinetsky) y el sesentón famosísimo escritor nacido Nachem Malech Mailer, también hebreo pero de New Jersey: “en un encuentro casual en un restaurant del Upper East Side de Nueva York en 1982, Gloria Leonard conoció a Mailer. Él entabló conversación con ella tras reconocerla. Se rumorea que el encuentro condujo a una breve relación entre ambos. Después, se aproximaron a Leonard un grupo de distribuidores del Midwest que querían financiar lo que describían como “la primera película pornográfica del mundo de un millón de dólares”. Ella invitó a Mailer a almorzar e hizo su pitch por sus servicios como escritor. En una entrevista Leonard dijo que el autor “se sentó derecho en su silla y dijo “Siempre supe que un día haría una porny.”” Leonard le preguntó cuáles serían sus honorarios y Mailer respondió “Doscientos cincuenta mil”. Leonard entonces mencionó si le interesaría adaptar su biografía novelada de Marilyn Monroe, pero Mailer respondió que quería hacer algo original. El proyecto luego terminó debido a un conflicto recíproco de agenda de compromisos”.
Las fuentes sobre el episodio son escasas. Wikipedia remite a un artículo de Lili Anolik en The L Magazine (2/2/11), “How Norman Mailer Came This Close to Making a Million-Dollar Porn“. El artículo comienza: “A lo largo de su larga e ingobernable carrera, Norman Mailer fue muchas cosas: Gran Novelista Estadounidense, Intento de Esposo-Asesino, Candidato a la Alcaldía Fallida, Nuevo Periodista, Peleador de Bares, Héroe Existencial, Prisionero de Sexo. ¿Pero Norman Mailer, guionista hardcore?”. Al punto aclara que el asunto parece una leyenda urbana de círculos literarios neoyorkinos, “ninguna fuente directa, todo de tercera mano. Pero el hecho de que una historia suene demasiado buena para ser verdad no significa que no lo sea”.
La autora contactó a dos biógrafos de Mailer y ambos conocían el rumor, pero no más. Uno de ellos le dijo que contactara al fundador de la revista porno underground Screw, lanzada en 1968, que conocía más del tema. Pero el hombre estaba medio gagá recuperándose de un derrame cerebral. Sin embargo recordó el asunto de la película porno, sin mucho más. Entonces ella contactó por celular a Gloria Leonard (quien murió, retirada desde hacía 30 años, en 2014 en Hawaii) quien resultó “amable y encantadora, simpática y genial, respondiendo a todas mis preguntas en una de esas voces que es dura y delicada”.
Quienes no sepan nada de Leonard pueden encontrar su bio en Wikipedia en castellano y más extensa, en inglés. En pocas líneas, fue una mujer no sólo atractiva y desprejuiciada, sino además inteligente y emprendedora. Madre soltera de una hija, además de docenas de películas porno y editora de High Society a la que imprimió su sello, fue la creadora de la revista Celebrity Skin y de las líneas telefónicas eróticas (de las que fue voz y cerebro) e hizo dos programas eróticos por cable. Apareció en muchos programas de tv, ganó premios y fue una feminista apasionada defensora del porno, lo que la llevó a polemizar con las feministas anti-porno.
Es una de las estrellas de lo que en Estados Unidos llaman “La Época de Oro del Porno”, que comenzó con la película de Andy Warhol Blue Movie en 1969 y duró tres lustros: eran películas que se exhibían en cines, como Garganta Profunda y la que es considerada “la joya” de estas producciones, The Opening of Misty Beethoven (1976) en la que actuó Leonard y que costó más de cien mil dólares, con escenas en Roma, París y Nueva York. El video casero hizo desaparecer este “porno chic”, como lo definió el New York Times en 1973, que era seguido por la crítica de cine “serio” y que con presupuestos modestos para Hollywood llegó a tener recaudaciones importantes. Con el video, el porno abandonó la gran pantalla y se dedicó a producir películas de pocos miles de dólares filmadas en un día.
Leonard le confirmó a su entrevistadora que esos tipos del Midwest querían producir la primera película porno de un millón de dólares y ella les dijo que no ganarían un centavo con eso, pero ellos “querían hacer Lo que el viento se llevó de las películas de mierda”. Entonces pensó en Mailer: tras el encuentro y affaire con él tenía su número de teléfono y lo invitó a almorzar, ya en 1983. El resto ocurrió como dice Wikipedia. La plata que pedía el escritor a Leonard le parecía mucha, pero posible. El problema surgió cuando le preguntó cuándo podría empezar. Mailer tenía dos novelas en curso y una obra de teatro en proyecto. Y ella tenía la revista y sus programas de tv además de su invento del sexo telefónico, por el cual “Los grupos religiosos y de derecha fueron tras ella, y se convirtió en un tema de libertad de expresión que llegó hasta la Corte Suprema”. Pasó un año y el proyecto seguía en el limbo hasta que los productores del Midwest perdieron la paciencia o la plata. Poco después la actriz y el escritor perdieron el contacto. Leonard filmó su último porno en 1984 pero siguió dirigiendo High Society hasta 1991.
Hasta aquí la curiosa anécdota, que sólo dejó interrogantes: si se hubiera hecho, ¿Gloria Leonard la habría protagonizado y/o dirigido? ¿Habría sido un éxito o un fracaso? Si esa película sin nombre hubiera sido una obra maestra de Mailer y de Leonard, ¿la crítica cinematográfica habría acabado por incluir al “porno chic” en el “séptimo arte”?

Norman Mailer 1999. Foto: Elena Seibert

Gloria Leonard. Foto: Wikipedia

